Monday, April 29, 2013

" COMO EL AVE FENIX "


" Resurgir de las cenizas.! ese es mi lema...! Resurgir para vivir, para inspirar a otros el canto a la vida en un entorno poderoso contra el Mal...que no es mas que la fidelidad al Bien. "



Se dice que en el Edén originario, debajo del Árbol del Bien y del Mal,
 floreció un arbusto de rosas.
Allí, junto a la primera rosa, nació un pájaro, de bello plumaje y un canto incomparable,
 y cuyos principios le convirtieron en el único ser que no quiso probar las frutas del Árbol.
Cuando Adán y Eva fueron expulsados del Paraíso, cayó sobre el nido una chispa de la espada de fuego de un Querubín, y el pájaro ardió al instante.
La inmortalidad, fue el premio a su fidelidad al precepto divino, junto a otras cualidades como el conocimiento, la capacidad curativa de sus lágrimas, o su increíble fuerza. Pero, de las propias llamas, surgió una nueva ave, el Fénix, con un plumaje inigualable, 
alas de color escarlata y cuerpo dorado.
Algunas fábulas lo sitúan posteriormente en Arabia, donde habitaba cerca de un pozo de aguas frescas y se bañaba todos los días entonando una melodía tan bella, que hacía que el Dios Sol detuviera su carro para escucharle.
A lo largo sus múltiples vidas, su misión es transmitir el saber que atesora desde su origen al pie del Árbol del Bien y del Mal, y servir de inspiración en sus trabajos a los buscadores del conocimiento, tanto artistas como científicos.




El Ave Fénix representaba al Sol, que muere por la noche y renace por la mañana. Allí, se la consideraba una deidad protectora, además de representar la Inmortalidad y el renacer a la nueva vida.
Construyeron en su honor un templo en la ciudad de Heliópolis, considerada sitio sagrado al que esta ave regresaba cada quinientos años a morir y resurgir de sus propias cenizas.
Según Ovidio, “cuando el Fénix ve llegar su final, construye un nido especial con ramas de  roble y lo rellena con canela, nardos y mirra, en lo alto de una palmera. Allí se sitúa y, entonando la más sublime de sus melodías, expira. A los 3 días, de sus propias cenizas, surge un nuevo Fénix y, cuando es lo suficientemente fuerte, lleva el nido a Heliópolis, en Egipto, y lo deposita en el Templo del Sol”. Como el nuevo Fénix acumula todo el saber obtenido desde sus orígenes, un nuevo ciclo de inspiración comienza.


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